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Más fuera que dentro

Jainko barraka

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Jainko Bakarra I
Jainko Bakarra I
Jainko Bakarra II
Jainko Bakarra II
Jainko Bakarra III
Jainko Bakarra III

La línea discursiva de este trabajo se centra en un neorrealismo social, que testimonia desde la plasticidad el modelo actual de ciudad neoliberal y su propia obsolescencia. Causas como el cambio climático que hace aún más insoportable la ciudad y nos empuja a realizar salidas a estar en contacto con la naturaleza. La gentrificación creada por un ejemplo de turismo insostenible y el oligopolio de especuladores. Las luchas de intereses y su consecuente violencia. O Las condiciones materiales de una generación joven con capacidad de ahorro nula.

El acto pictórico de esta colección, nace de las idas y venidas causadas por la dualidad entre la falta de esperanza y el optimismo de cara a un cambio social. La vitalidad intrínseca de la juventud que intenta hacer algo contra los conflictos mencionados y la paulatina muerte de la subversión, me atrapan a la hora de crear. Pintar sensaciones que conducen hacia sociedades utópicas. Partiendo desde la dicotomía que plantean el aceleracionismo y el desaceleracionismo. Sin saber con claridad si merece la pena aceptar el sufrimiento y el caos del presente por la esperanza de un futuro mejor más cercano

La gran ciudad ha fracasado. Está más que obsoleta. La escalabilidad y el crecimiento no son sinónimos de bienestar y contra la humanidad atentan. Las tormentas y las olas de calor no dan descanso y el balconing se apropia de nuestros hogares. Abundan choques de intereses que terminan en altercados entre el último y el penúltimo.
Por la urbe erran chavales cargando su propio ataúd a hombros. Y aunque en un principio izaban una bandera negra con una calavera, poco a poco se han ido tiñendo de blanco. Juegan al escondite con el tiempo. Estos mismos, cayeron en trampas que no supieron esquivar, queriendo cobrar promesas que a día de hoy están más que quebradas. A un paso de tener cuerpos empadronados en tiendas de campaña, se reúnen en la plaza perseverancia.
El cemento destiñe incluso la saturación más desbocada y su tacto causa dentera. Los cambios de ritmo frenéticos han sido avisados por marcas amarillas de carga y descarga tatuadas en la horizontalidad del asfalto. Parece un Impacto TV constante.

Practicando senderismo por las aceras, te puedes cruzar algunos verdes, que saludan, pero sacas el móvil y simulas una llamada.

Inongoa

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Inongoa I
Inongoa I
Inongoa II
Inongoa II
Inongoa III
Inongoa III

Añiles oscuros barnizan la noche e incapacitan a cualquiera a la hora de encontrar las entradas de emergencia. Aun con aliento a disolvente, salimos de la última sesión del cine y las pupilas tienen que acomodarse al fogonazo de las linternas de la calle.

A sabiendas de estar a dos días de convertirnos en refugiados climáticos, aprietan sin miedo la boquilla en dirección al muro y compuestos orgánicos volátiles despegan sin dudar. Los rayos de sol de enero que atraviesan la luna delantera derriten hasta al más negro y tienen a una mosca invernal desorientada. Dan ganas de salir fuera y mojarse de las lágrimas negras que lloran las nubes.

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Ciertas aceras
Ciertas aceras
Noraezean
Noraezean
La Virgen
La Virgen
Una prueba de pruebas
Una prueba de pruebas

El eco de los arrullos y gorjeos de las palomas dan banda sonora a todas estas escenas. ¿Será el condicionamiento operante de Skinner lo que persigue este monopolio de la violencia? Puede que sean humanos disfrazados de palomas y palomas disfrazados de humanos. Gurús del desarrollo personal y salones de juego lanzan migas de pan irresistibles sin parar y todas caen en la emboscada creyendo triunfar.
Salidas y excursiones fuera del laberinto de calles son tan necesarias para estos seres como el pigmento para las canas del lienzo. Recurren a intercambiar ideas tras el humo de la barbacoa, pescar pudiendo ver a Sirio o a jugar partidos de vóley playa aun pisando la fría arena.

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